ORACIÓN A JOSÉ ANTONIO PRIMO DE RIVERA
"José Antonio, ¡Maestro!... ¿En qué lucero,
en qué sol, en qué estrella peregrina
montas la guardia? Cuando a la divina
bóveda miro, tu respuesta espero.
Toda belleza fue tu vida clara.
Sublime entendimiento, ánimo fuerte,
y en pleno ardor triunfal, temprana muerte
porque la juventud no te faltara.
Háblanos tú… de tu perfecta gloria
hoy nos enturbia la lección el llanto;
mas ya el sagrado nimbo te acompaña
y en la portada de su nueva historia
la Patria inscribe ya tu nombre santo…
¡José Antonio! ¡Presente! ¡Arriba España!"
MANUEL MACHADO
(Tomado de Corona de Sonetos... )
SONETO A JOSÉ ANTONIO
"Si por murallas, pasión nunca sabida,
voces proclaman tu carne como escena,
¿qué tu boca sin sed, de tierra llena,
responde a nuestro amor y enorme vida?
¿Escucharás siquiera florida
rama de encina, por siglos tan serena,
o el vidrio que derrama en dura pena
peña sufriendo ríos sin medida?
Muerte cegó tus ojos y usó el frío
hierro en tus pies, cadenas destinadas
a privarte del aire y del rocío.
José Antonio, señor, yacen desesperadas,
olvido del invierno y del estío,
las naves mozas por tu canto armadas."
ÁLVARO CUNQUEIRO
(Tomado de Corona de Sonetos... )
SONETO A JOSÉ ANTONIO
“Sembrador prodigioso de optimismo
sobre rutas rebeldes y desiertas,
anhelos infundió a las almas yertas
y descuajó cizañas de egoísmo.
Prodigio hasta el milagro de sí mismo,
señaló a la tarea normas ciertas,
y adalid de romance abrió las puertas
de la perdida fe y del heroísmo.
Y fue como celeste mensajero,
vidente de la Patria, hoy transida
de místico fervor y afán guerrero;
vaticinó sin miedo al homicida
mental, que fulguraba en su sendero,
y al fin cayó, pero su muerte es vida.”
FRAY JUSTO PÉREZ DE URBEL
(Tomado de Corona de Sonetos... )
SONETO A JOSÉ ANTONIO
“No sé decir tus obras; no el riente
fruto de tu pensar claro y tranquilo:
porque me lleva el corazón en vilo
la inmensa humanidad de la simiente.
Tu obra es sonora, exacta y evidente.
Tu vida es un recóndito sigilo.
Tu obra es dureza: y es tu vida un hilo
frágil que, aun vivo, te hizo ya el Ausente.
Y esa es la gran verdad: esa que llena
tu vida de tu ser más hondo y serio.
Esa: la duda, la ilusión, la pena,
la palmera, la sangre, el cementerio.
La palmera tuya ¡qué clásica y serena!
La obra de Dios en ti... ¡qué hondo misterio!”
JOSÉ MARÍA PEMÁN
(Tomado de Corona de Sonetos... )
SONETO A JOSÉ ANTONIO
“Soledad absoluta y oro fino
del aire de noviembre en la alborada,
y el don de la verdad en la mirada
con el vasto milagro del camino.
Ya velas en el cielo cristalino
de España, y en la noche desvelada,
ardiente de jazmín, recién nevada
sobre la claridad de tu destino.
No ver, pero temblar. No ver la muerte
y sentir en la noche su eficacia
y el olor de la tierra de Castilla.
Hablar sin la palabra, ver sin verte,
y buscarte en la niebla de la gracia
hacia la luz remota de la orilla.”
LEOPOLDO PANERO
(Tomado de Corona de Sonetos... )
SONETO A JOSÉ ANTONIO
"La gravedad profunda de la muerte
era, para tu sangre, vencimiento,
para tu juventud, desasimiento
de hacer arquitectura el polvo inerte.
Vino luego el dolor de recogerte
en tierra que cumplió tu mandamiento.
¡Tu voz, que dio contorno al sentimiento,
se dobla ante el mandato de la suerte!
Pero España clamó, desarbolada,
por convertir en fuerza su impotencia
y unir el pensamiento con la espada.
Y por hacer más corto su camino,
cambiaste por la gloria la existencia
y Dios elevó a norma tu destino."
PEDRO LAÍN ENTRALGO
(Tomado de Corona de Sonetos... )
SONETO A JOSÉ ANTONIO
"Como un viento de sangre levantado
entre los gritos que la muerte ordena;
como la pauta que el ardor serena
entre la furia del vivir forzado.
Como un bosque de luz y un arco alzado
en los umbrales que la vida estrena,
fuiste, doncel de España, con tu pena,
redentor, arquitecto y monte airado.
Vista, al partir, más alta la bandera;
te doblaste en la luz de tu presencia;
no hay ángel que no sepa tu latido.
Fértil hiciste eterna primavera,
y entre el rumor que clama con tu ausencia
no habrá lugar donde habite tu olvido."
JOSE MARÍA ALFARO
(Tomado de Corona de Sonetos... )
VIDA Y VOZ DE LOS MEJORES MUERTOS
"Gota insolente. Has acariciado su rostro pero te has fundido con el fuego de la antorcha. Siendo tu destino caer no has aprendido a capitular.
Rendida debías aparecer y, sin embargo, te atreves a mostrar sin ostentación alguna que la verticalidad de tu caída no es rendición sino provocación y reclamo.
Gota insolente. Tú sola, en tu lluvia pero sola, has acariciado el rostro del alma sin ideales, mero amor de sí, vencida en su vida, rendida ante su muerte. Tú sola, en tu lluvia pero sola, has sabido mostrarle que el fuego siempre aspira al cielo,
yendo al encuentro íntimo y vertical contigo.
Gota audaz. Me pregunto qué ímpetu hay en ti. Has transfigurado la mueca conturbada y torva del alma sin sueños, vencida en su vida y rendida ante su muerte, en gesto ordenado, conciso y elevado de perfecto amor y desprecio de sí.
Gota sutil ¿De qué mensaje eras portadora? Sin alarde alguno pero con la justa frescura, has traído el cielo al lugar de las sombras y has sabido fundirte para volver a ascender y recapitularlo todo.
Mediadora cristalina ¿Traes el testimonio de los mártires y de los héroes y muestras el deber y el nervio de la vertical comunión eterna?
Sube ardoroso el fuego de la antorcha. Su incienso asciende y en él fundida te remontas al firmamento. La totalidad de lo celeste, la totalidad de lo telúrico, todo se ha armonizado.
Gota divina, perfecta e irreprochable: lo has conseguido. La guardia celestial saluda con sobriedad imperial tu retorno. Has hecho sentir el honor de los caídos.
Gota divina, perfecta e irreprochable: lo has logrado. La guardia celestial saluda con sobriedad imperial el nuevo gesto ganado. Has hecho emanar del alma reverdecida la disposición al sacrificio así como un perenne ¡gloria a los caídos!"
JUAN M. DÍAZ TORRES
(Tomado de La densidad del alma)